"- Mi padre es un artista -dijo luego. Los artistas viven en el futuro o en el pasado; nunca en el presente. Germán vive de recuerdos. Es todo cuanto tiene."
sábado, 17 de noviembre de 2012
Marina (XIV)
viernes, 16 de noviembre de 2012
El invierno del mundo (II)
"- Sobrevaloras la libertad, que no hace más feliz a la gente. Prefieren liderazgo. Quiero que Werner y Frieda y el pobre Axel crezcan en un país orgulloso y disciplinado, y unido.
- ¿Y para ser un país unido necesitamos que unos matones vestidos con camisas pardas se dediquen a dar palizas a tenderos judíos ancianos?"
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jueves, 15 de noviembre de 2012
Brave (I)
"Hay
quien dice que nuestro destino está ligado a la tierra. Que es tan parte de
nosotros como nosotros de ella. Otros dicen que nuestro sino está tejido como
una tela, y que el destino de uno se entrelaza con el de otros muchos. Es lo
que todos buscamos. O contra lo que todos luchamos. Hay quien nunca lo
encuentra, o quien es fatalmente atraído hacia él."
miércoles, 14 de noviembre de 2012
The walking dead - 3x05
martes, 13 de noviembre de 2012
Huge - 1x01
"- Prefieres arriesgar tu vida a cambiarla. No tiene gracia. En realidad, es muy triste."
Huge: temporada 1, capítulo 1
lunes, 12 de noviembre de 2012
El cuaderno de Maya (IX)
"Ambos, el destino y los genes, determinan lo que somos, no se pueden cambiar; si la combinación es virulenta, estamos fregados, pero si no es así, podemos ejercer cierto control sobre la propia existencia, siempre que la carta astrológica sea favorable. Tal como ella me explicaba, venimos al mundo con ciertos naipes en la mano y hacemos nuestro juego; con naipes similares una persona puede hundirse y otra superarse. "Es la ley de la compensación, Maya. Si tu destino es nacer ciega, no estás obligada a sentarte en el metro a tocar la flauta, puedes desarrollar el olfato y convertirte en catadora de vinos." Típico ejemplo de mi abuela."
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domingo, 11 de noviembre de 2012
La reina del sur (XIII)
"Y así, Teresa comprobó que lo que no era más que un objeto inerte de tinta y papel, cobraba vida cuando alguien pasaba sus páginas y recorría sus líneas, proyectando allí su existencia, sus aficiones, sus gustos, sus virtudes o sus vicios."
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sábado, 10 de noviembre de 2012
El nombre del viento (VI)
"- ¿Temes que te envenenen? -inquirió él con cierto asombro.
- No, no es eso. Pero me parece que si esperas hasta el momento en que sabes que necesitas un antídoto, seguramente ya es demasiado tarde para buscarlo."
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viernes, 9 de noviembre de 2012
La caída de los gigantes (XVIII)
"La idea que tenía Lenin de la relajación era sentarse un par de horas con un diccionario de un idioma extranjero."
"- ¿Y usted me pregunta qué más puede hacer un hombre? Puede evitar las falsas promesas. Puede evitar decir algo que no sabe a ciencia cierta. Puede decir la verdad, o mantener su estúpida boca cerrada."
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jueves, 8 de noviembre de 2012
La mujer de negro (IV)
"En un primer momento, todo estaba muy quieto y tranquilo y me pregunté qué me había despertado. Entonces mi corazón dio un brinco y me di cuenta de que Spider se había despertado y acercado a la puerta. Tenía el pelaje erizado, las orejas aguzadas, la cola enhiesta y el cuerpo tenso, como si se dispusiera a saltar. Emitía un gruñido gutural y apenas audible. Me incorporé y quedé paralizado en medio de la cama, consciente tan sólo de la perra, de mi carne de gallina y de lo que súbitamente pareció otra clase de silencio, un silencio agorero y pavoroso. Fue entonces cuando oí un sonido procedente de las profundidades de la casa, aunque no sonó muy lejos de la habitación en la que me encontraba. Fue un sonido débil y, por mucho que me esforcé, no conseguí deducir qué lo producía. Parecía un golpe o ruido sordo, regular e intermitente. No ocurrió nada más. No sonaron pisadas, las tablas del suelo no crujieron, el aire continuó inmóvil y el viento no gimió alrededor de la ventanas. Sólo persistió ese sonido asordinado y de la perra erizada junto a la puerta; Spider acercó el morro al claro de la parte inferior de la puerta, olisqueó, retrocedió un paso, ladeó la cabeza y, al igual que yo, aguzó y volvió a aguzar el oído. De vez en cuando volvió a gruñir."
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Susan Hill
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