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sábado, 1 de febrero de 2014

El nombre del viento (XXIII)


"-Por supuesto -dijo Kvothe grandiosamente-. Limpio, rápido y fácil como mentir. Sabemos cómo termina antes de que empiece. Por eso nos gustan las historias. Nos ofrecen la claridad y la sencillez de que carece nuestra vida real."

jueves, 9 de enero de 2014

El nombre del viento (XXII)


"- Yo no amenazo a nadie- dije con aire inocente subiendo el tono de voz para que pudiera oírme quien me estuviera escuchando-. Sólo cito una de mis obras literarias favoritas. Es del cuarto acto de Daeonica, donde Tarso dice:

    Sobre él verteré el hambre y 
el fuego
    hasta que la desolación lo 
aturda
    y todos los demonios de la 
oscuridad exterior 
    miren asombrados y 
reconozcan
    que la especialidad del 
hombre es la venganza."

viernes, 15 de noviembre de 2013

El nombre del viento (XXI)


"Todos los hombres sabios temen tres cosas: la tormenta en el mar, la noche sin luna y la ira de un hombre apacible."

martes, 15 de octubre de 2013

El nombre del viento (XX)


"La experiencia me ha enseñado que la mejor forma de protegerte es hacer creer a tus enemigos que no pueden hacerte daño."

miércoles, 27 de marzo de 2013

El nombre del viento (XIX)


"Para explicarlo en pocas palabras, diré que me estaba dando suficiente cuerda para que me ahorcara yo mismo. Por lo visto no sabía que, una vez que está hecho el nudo, la soga se ajusta con la misma facilidad a un cuello que a otro."

jueves, 14 de marzo de 2013

El nombre del viento (XVIII)


"La rabia puede calentarte por la noche, y el orgullo herido puede alentar a un hombre a hacer cosas maravillosas."

lunes, 4 de marzo de 2013

El nombre del viento (XVII)


"Desplacé un dedo, y el acorde pasó a menor produciendo un sonido que siempre me hacía pensar que el laúd estaba diciendo "triste". Volví a mover las manos, y el laúd produjo dos acordes que susurraron el uno contra el otro. Entonces, sin darme cuenta de lo que hacía, me puse a tocar.
El tacto de las cuerdas me producía extrañeza; mis dedos y la cuerdas eran como dos amigos que se reencuentran y que no recuerdan qué tienen en común.  Toqué flojo y despacio, sin lanzar las notas más allá del círculo de luz de la hoguera. Mis dedos y las cuerdas mantenían  una cuidadosa conversación, como si su danza describiera el guión de un enamoramiento."

jueves, 21 de febrero de 2013

El nombre del viento (XVI)


"Hay que ser un poco mentiroso para contar bien una historia. Demasiada verdad tergiversa los hechos. Demasiada sinceridad te hace parecer falso."

lunes, 11 de febrero de 2013

El nombre del viento (XV)


"Tomé una decisión, y todavía me arrepiento de ella. Los huesos se sueldan. El arrepentimiento perdura para siempre."

domingo, 3 de febrero de 2013

El nombre del viento (XIV)


"Poco después empecé a tocar... ¿cómo podría describirlo?
Empecé a tocar otra cosa que no eran canciones. Cuando el sol calienta la hierba y la brisa te refresca, sientes algo especial, y yo tocaba hasta que conseguía expresar ese sentimiento. Tocaba hasta que la música sonaba a "Hierba tibia y brisa fresca""

jueves, 24 de enero de 2013

El nombre del viento (XIII)


"Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades.
La primera es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta.
La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que "el tiempo todo lo cura" es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta.
La tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad.
La última puerta es la de la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado."

domingo, 13 de enero de 2013

El nombre del viento (XII)


"Cuando los pájaros empezaron a cantar, me detuve y dejé mi bolsa en el suelo. Saqué el laúd de mi padre, lo sujeté contra mi cuerpo y me puse a tocar.
Me dolían los dedos, pero toqué de todas formas. Toqué hasta que me sangraron los dedos. Toqué hasta que el sol brilló a través de los árboles. Toqué hasta que me dolieron los brazos. Toqué, intentando no recordar, hasta que me quedé dormido."


viernes, 4 de enero de 2013

El nombre del viento (XI)


"Mis padres bailaron juntos; mi madre con la cabeza apoyada en el pecho de mi padre. Ambos tenían los ojos cerrados y parecían perfectamente satisfechos. Si encuentras a una persona así, alguien a quien puedas abrazar y con la que puedas cerrar los ojos a todo lo demás, puedes considerarte muy afortunado. Aunque solo dure un minuto, o un día. Después de tantos años, esa imagen de mis padres meciéndose suavemente al son de la música es, para mí, la imagen del amor."

martes, 25 de diciembre de 2012

El nombre del viento (X)



"El poder está bien, y la estupidez es, por lo general, inofensiva. Pero el poder y la estupidez juntos son peligrosos."

domingo, 16 de diciembre de 2012

El nombre del viento (IX)


"Las palabras tienen que encontrar la mente de un hombre si pretenden llegar a su corazón, y la mente de algunos hombres es lamentablemente pequeña. La música llega al corazón por pequeña o acérrima que sea la mente de quien la escucha."

domingo, 2 de diciembre de 2012

El nombre del viento (VIII)


"Cuando somos niños, casi nunca pensamos en el futuro. Esa inocencia nos deja libres para disfrutar como pocos adultos pueden hacerlo. El día que empezamos a preocuparnos por el futuro es el día en que dejamos atrás nuestra infancia."

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El nombre del viento (VII)


"Ben soltó la piedra, que cayó al suelo.
Empezó a dolerme la cabeza.
Ben recogió la piedra. 
- ¿Crees que ha flotado?
- ¡No! -Me froté las sienes, enfurruñado.
- Bien, no ha flotado. Nunca te engañes y percibas cosas que no existen. Ya sé que es una tentación, pero la simpatía no es un arte para los débiles de voluntad."


(*** simpatía = magia)

sábado, 10 de noviembre de 2012

El nombre del viento (VI)


"- ¿Temes que te envenenen? -inquirió él con cierto asombro.
- No, no es eso. Pero me parece que si esperas hasta el momento en que sabes que necesitas un antídoto, seguramente ya es demasiado tarde para buscarlo."

martes, 30 de octubre de 2012

El nombre del viento (V)


"Mis padres nunca se casaron; con eso quiero decir que nunca se molestaron en hacer oficial su relación ante ninguna iglesia. Eso no me produce ningún tipo de bochorno. Ellos consideraban que estaban casados y que no había ninguna necesidad de anunciárselo a ningún gobierno ni a Dios. Yo lo respeto. La verdad es que parecían más satisfechos y fieles que muchas parejas oficialmente casadas que he conocido desde entonces."

sábado, 20 de octubre de 2012

El nombre del viento (IV)


"Tendrías que darte cuenta de lo delgada que es la línea que separa la verdad de una mentira convincente."

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