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miércoles, 5 de febrero de 2014

La historia interminable (IV)



"- Trepa tan alto como puedas -dijo el troll sin piernas- y mira hacia oriente. Entonces lo verás... o, mejor dicho, no lo verás.
   Atreyu subió, agarrándose a los nudos y protuberancias del tronco. Llegó a las ramas más bajas. Se izó hasta las siguientes y se elevó cada vez más, hasta que dejó de ver el suelo. Siguió trepando, el tronco se hizo más delgado y las ramas más numerosas, de forma que le resultó más fácil avanzar. Cuando finalmente estuvo sentado en lo más alto de la copa, miró hacia oriente y lo vio:
   Las copas de los otros árboles que estaban muy cerca eran verdes, pero el follaje de los árboles que había detrás parecía haber perdido ese color, porque era gris. Y un poco más lejos, se hacía extrañamente transparente, nebuloso o, mejor dicho cada vez más irreal. Y detrás no había nada, absolutamente nada. No era un lugar pelado, una zona oscura, ni tampoco una clara; era algo insoportable para los ojos y que producía la sensación de haberse quedado uno ciego. Porque  no hay ojos que aguanten el contemplar una nada total."

domingo, 12 de enero de 2014

La historia interminable (III)


"Bastián mió el libro.
"Me gustaría saber", se dijo, "qué pasa realmente en un libro cuando está cerrado. Naturalmente, dentro hay sólo letras impresas sobre el papel, pero sin embargo... Algo debe de pasar, porque cuando lo abro aparece de pronto una historia entera. Dentro hay personas que no conozco todavía, y todas las aventuras, hazañas y peleas posibles... y a veces se producen tormentas en el mar o se llega a países o ciudades exóticos. Todo eso está en el libro de algún modo. Para vivirlo hay que leerlo, eso está claro. Pero está dentro ya antes. Me gustaría saber de qué modo."
Y de pronto sintió que el momento era casi solemne. 
Se sentó derecho, cogió el libro, lo abrió por la primera página y
comenzó a leer

La historia interminable"

miércoles, 13 de noviembre de 2013

La historia interminable (II)


"Las pasiones humanas son un misterio, y a los niños les pasa lo mismo que a los mayores. Los que se dejan llevar por ellas no pueden explicárselas, y los que no las han vivido no pueden comprenderlas. Hay hombres que se juegan la vida para subir a una montaña. Nadie, ni siquiera ellos, puede explicar realmente por qué. Otros se arruinan para conquistar el corazón de una persona que no quiere saber nada de ellos. Otros se destruyen a sí mismos por no saber resistir los placeres de la mesa... o de la botella. Algunos pierden cuanto tienen para ganar en un juego de azar, o lo sacrifican todo a una idea fija que jamás podrá realizarse. Unos cuantos creen que sólo serán felices en algún lugar distinto, y recorren el mundo durante toda su vida. Y unos pocos no descansan hasta que consiguen ser poderosos. En resumen: hay tantas pasiones distintas como hombres distintos hay."

lunes, 21 de octubre de 2013

La historia interminable (I)


"Ante él tenía una habitación larga y estrecha, que se perdía al fondo en penumbra. En las paredes había estantes que llegaban hasta el techo, abarrotados de libros de todo tipo y tamaño. En el suelo se apilaban montones de mamotretos y en algunas mesitas había montañas de libros más pequeños, encuadernados en cuero, cuyos cantos brillaban como el oro. Detrás de una pared de libros tan alta como un hombre, que se alzaba al otro extremo de la habitación, se veía el resplandor de una lámpara. De esa zona iluminada se elevaba de vez en cuando un anillo de humo, que iba aumentando de tamaño y se desvanecía luego más arriba, en la oscuridad. Era como esas señales con que los indios se comunican noticias de colina en colina."

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