Mostrando entradas con la etiqueta L.M Montgomery. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta L.M Montgomery. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de enero de 2014

Ana, la de Tejas Verdes (XIV)


"- ¿Habéis visto la cantidad de diamantes que llevaban las señoras? -suspiró Jane-. Eran simplemente deslumbrantes. ¿No os gustaría ser ricas? 
- Somos ricas -dijo Ana firmemente-. Tenemos dieciséis años, somos felices como reinas y, más o menos, todas tenemos sueños. Mirad el mar, todo de plata y sombras y ensueños de cosas no vistas. No podríamos gozar más de su hermosura por el hecho de que tuviéramos millones de dólares y diamantes."

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Ana, la de Tejas Verdes (XIII)


"- Alfombra de terciopelo -suspiró Ana-, y cortinajes de seda! He soñado con cosas así, Diana. Pero sabrás que no me sentiría muy cómoda con ellas, después de todo. Hay tantas cosas en esta habitación y son tan maravillosas, que no queda campo para la imaginación. Ése es un consuelo cuando se es pobre; hay muchísimas cosas que se pueden imaginar."




Follow my blog with Bloglovin

jueves, 17 de octubre de 2013

Ana, la de Tejas Verdes (XII)


"Probablemente imaginaba que estaba pensando en sus problemas y en la alfombra nueva para la sacristía, pero bajo esas reflexiones existía una armoniosa conciencia de campos rojos, cubiertos por neblinas de púrpura pálida bajo el sol poniente, de largas, puntiagudas sombras de pinos extendiéndose sobre la pradera más allá del arroyo; de quietos arces floridos bordeando una laguna cual un espejo; de un despertar del mundo y de un latir de ocultos pulsos bajo la tierra gris."

sábado, 23 de marzo de 2013

Ana, la de Tejas Verdes (XI)


"- Marilla, ¿no es hermoso pensar que mañana es un nuevo día, todavía sin errores?
- Te puedo garantizar que cometerás bastantes -respondió Marilla-. Nunca pareces terminar, Ana.
- Sí, y bien que lo sé -admitió tristemente la niña-. Pero no sé si habrá notado una cosa buena en mí: nunca cometo dos veces el mismo error.
- No sé de qué te sirve, si siempre descubres errores nuevos.
- ¿Pero no lo ve, Marilla? Debe haber un límite en los errores que puede hacer una persona y cuando llegue al final, habré acabado con ellos. Es un pensamiento muy reconfortante."

miércoles, 13 de marzo de 2013

Ana, la de Tejas Verdes (X)


"La pequeña habitación apenas había cambiado. Las paredes estaban tan blancas, el alfiletero tan duro y las sillas tan adornadas como siempre. Y sin embargo, el carácter de la habitación sí había cambiado. Estaba llena de una nueva personalidad, que parecía ocuparla independientemente de los libros, vestidos y lazos de colegiala y hasta del jarrón azul lleno de flores de manzano. Era como si todos los sueños de su ocupante hubieran tomado forma visible, aunque inmaterial, y hubieran tapizado la desnuda habitación con espléndidos y transparentes tejidos de arco iris y luz de luna."

domingo, 3 de marzo de 2013

Ana, la de Tejas Verdes (IX)


"Ruby Gillis dice que cuando crezca tendrá muchos pretendientes, todos locos por ella; pero no pienso que sea muy excitante. Más me gustaría uno solo en sus cabales."

martes, 19 de febrero de 2013

Ana, la de Tejas Verdes (VIII)


"La señora Lynde dice: "Bienaventurados los que nada esperan porque no serán defraudados". Pero yo creo que es peor no esperar nada que ser defraudado."

sábado, 9 de febrero de 2013

Ana, la de Tejas Verdes (VII)


"Estoy resuelta a disfrutar de este paseo. Tengo una gran experiencia al respecto, y sé que se puede disfrutar  de todo cuando uno está firmemente decidido a ello. Por supuesto, hay que estar firmemente decidido."

jueves, 31 de enero de 2013

Ana, la de Tejas Verdes (VI)


"No hay cosa más irritante que un hombre que no contesta, salvo una mujer que tampoco lo hace."

martes, 22 de enero de 2013

Ana, la de Tejas Verdes (V)


"- ¿Cómo se llama este geranio del alféizar?
- Es un geranio injertado.
- Oh, no me refiero a esa clase de nombre. Quiero decir el nombre que le da usted. ¿No le ha puesto ninguno? ¿Puedo ponérselo yo? Puede llamarle... vamos... Bonny estará bien... ¿Puedo llamarle Bonny mientras esté aquí? ¿Puedo?
- No tengo inconveniente. ¿Pero qué sentido tiene ponerle nombre a un geranio?
- Oh, me gustan las cosas que tienen nombres propios, aunque sean nada más que geranios. Les hace parecer a los seres humanos. ¿Cómo sabe usted que no hiere los sentimientos de un geranio el que lo llamen geranio y nada más? A usted no le agradaría que la llamaran nada más que mujer durante todo el tiempo. Sí,  lo llamaré Bonny."

jueves, 10 de enero de 2013

Ana: la de Tejas Verdes (IV)



"¿No es maravilloso pensar en todas las cosas que hay que averiguar? Simplemente me hace sentirme contenta de vivir. ¡Es un mundo tan interesante! Sería la mitad de interesante si lo supiéramos todo, ¿no es cierto? No habría campo para la imaginación."

domingo, 30 de diciembre de 2012

Ana: la de Tejas Verdes (III)


"Cuando subimos al tren en Charlottetown y los caminos rojos empezaron a pasar, le pregunté a la señora Spencer qué los hacía tan rojos, y ella dijo que no lo sabía y que por amor de Dios no le hiciera más preguntas. Dijo que ya le había hecho mil. Supongo que tenía razón, pero ¿cómo se han de saber las cosas si no se preguntan? Y ¿qué hace rojos a esos caminos?"

jueves, 20 de diciembre de 2012

Ana: la de Tejas Verdes (II)


"Esta mañana, al dejar el asilo, estaba terriblemente avergonzada porque tenía que llevar este horrible vestido viejo de lana. Todas las huérfanas lo llevan, ¿sabe? Un comerciante de Hopetown donó el último invierno trescientos metros de esta tela al asilo. Algunos dijeron que era porque no la pudo vender, pero yo creo que fue por bondad, ¿no le parece? Cuando subimos al tren, sentí como si todos me estuvieran mirando y apiadándose de mí. Pero me puse a soñar e imaginé que tenía el más hermoso vestido de seda celeste -cuando uno se pone a imaginar, hay que hacerlo con algo que valga la pena- y un gran sombrero todo flores y plumas, y un reloj de oro y guantes de cabritilla y botas. Me sentí inmediatamente alegre y disfruté con todas mis ganas del viaje a la isla."

lunes, 10 de diciembre de 2012

Ana: la de Tejas Verdes (I)


"La muchacha le había estado observando desde que se cruzara con ella y le miraba ahora fijamente. Matthew no la miraba y tampoco habría visto cómo era en realidad de haberlo hecho; pero un observador ordinario hubiera percibido lo siguiente: 
Una chiquilla de unos once años, con un vestido de lana amarillo grisáceo muy corto, muy ajustado y muy feo. Llevaba un sombrero de marinero de un desteñido color castaño bajo el que, extendiéndose por sus espaldas, asomaban dos trenzas de un cabello muy grueso, de un vivo color rojo. Su cara era pequeña, delgada y blanca, muy pecosa; la boca grande y también sus ojos, que según la luz parecían verdes, o de un gris extraño. Eso, para un observador ordinario. Uno extraordinario hubiera notado que la barbilla era muy pronunciada; que los grandes ojos estaban llenos de vivacidad; que la boca era expresiva y los labios dulces; en suma, nuestro observador perspicaz hubiera deducido que no era un alma vulgar la que habitaba en el cuerpo de aquella niña descarriada, de quien estaba tan ridículamente temeroso el tímido Matthew Cuthbert."

domingo, 9 de diciembre de 2012

Ana, la de Tejas Verdes


Argumento:

Ana es una niña de once años, pelirroja, pecosa y muy traviesa. Es huérfana desde los tres años y, por error, termina como hija adoptiva de los hermanos Matthew y Marilla Cuthbert, en la granja de Tejas Verdes. Ellos esperaban un muchacho alto y fornido, pero en su lugar apareció Ana. A pesar de la inicial oposición de Marilla, Ana consigue convencerlos de que no la devuelvan al orfanato. La niña se integra rápidamente en el nuevo hogar, y al cabo de poco tiempo ya nadie en la Isla del Príncipe puede imaginarse la vida sin Ana.

Opinión personal:

Una historia entrañable, me ha encantado la forma de ver la vida y de hacer volar la imaginación que tiene Ana, una niña que se sobrepone a la adversidad con una fuerza increíble para su edad. Son 8 libros y tengo ganas de leer más. La descripción de lugares hace de la isla del Príncipe Eduardo un lugar mágico y de ensueño.

Nota: 9

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...